Una aportación desde las hebras de paz de vida

Memoria y procomún

“Memoria y procomún podría ser algo así como una memoria colectiva abierta a todos, que se brinda a ser compartida por cuantos se pueden beneficiar de ella, en enriquecimiento incesante, a la que cualquiera puede contribuir y que respalda a cada uno de nosotros para entender claves de nuestro mundo y encaminarnos en él. De todos y de nadie.

Memoria y procomún es algo que ya no es evidente, sino que está en peligro y requiere protección, también de algo que podemos enriquecer al crear herramientas que nos lo permitan.

Cada cual tiene y guarda recuerdos de algo que ha ocurrido, que vivió más o menos directamente o que se le ha trasmitido. Memoria es un tejido de recuerdos, pero ya no individuales, sino colectivos, compartibles y con un significado. La memoria es una construcción colectiva de recuerdos con la que ese colectivo se respalda para abrir camino.

Memoria no debe contrastarse con historia como algo subjetivo, irresponsable y cargado de mitos frente a algo científico, objetivo, veraz, documentado y comprobable, porque la historia también tiene carga subjetiva, es influida por el poder dominante, recoge mitos y deja de lado inmensidades de la realidad vivida. La memoria acompaña a la historia recogiendo temas que importan pero que la historia misma deja de lado y la invita a entrar en ellos usando su instrumentario científico de definición y comprobación y así confirmarlos o reconducirlos.

Memoria es además lo candente de la historia, lo que cuestionamos de ella porque nos importa y porque no aceptamos tal cual la versión que se nos sirve.

Al construir memoria llevamos la atención hacia algo que no atraía atención. Movilizamos así recuerdos hasta el momento quietos en la ciudadanía.


“paz de vida”

Este proyecto plantea construir memoria de paz de vida que –entrelazada con violencia y paz negativa– ha sido una componente de nuestra realidad desde 1936 a 1978 pero que ha quedado hasta hoy excluida al construir memoria de esa realidad –tanto la oficial acuñada por el régimen de Franco, como la construida por el MRMH (Movimiento de Recuperación de la Memoria Histórica)–.

Parte este proyecto del supuesto de que en esta paz de vida está la quintaesencia de lo común, porque esta paz que da un ser humano a otro –sirve aquí de ejemplo/icono una madre al gestar en su vientre y amamantar a su hijo– es lo que mantiene al mundo unido. Tenemos que recordarla para construir con esos recuerdos una memoria procomún.

Sin embargo la obra de esta paz de vida no atrae la atención, no se recuerda para construir memoria. No se recuerda porque constantemente se reencuentra, es evidente, no queda detrás. No se construye de ella memoria ni historia, porque siempre han dado las madres en sus vientres vida a sus hijos y no se siente el peligro de que dejen de hacerlo. Esa paz de vida hace la vida posible, mantiene al mundo unido, sostiene la historia, es poética, sabe ser rebelde. Pero siendo la hermana que siempre acompaña a la paz negativa, es su hermana invisible que apenas atrae la atención. Quedan de ella generalmente recuerdos dispersos con valor anecdótico, casi como curiosidades o rarezas. Con ellos no se construye memoria y así no afloran a la historia en tiempos normales. Pero hoy necesitamos el respaldo de esa memoria para abrirnos camino en el futuro.

Ese es el reto de este proyecto: sacar a la luz recuerdos de la obra de la paz de vida, hacerlos públicos, entenderlos al interpretar su sentido, construyendo así una memoria que alienta y educa hacia una convivencia de interacción, respeto, ayuda, entendimiento y afectos mutuos”.

Por Juan Gutiérrez

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